La noción de cultura es compleja y multifacética, designando tanto lo que nos une como lo que nos diferencia como seres humanos.

Según la UNESCO, la cultura abarca los rasgos distintivos, espirituales, materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social.
En este artículo , exploraremos los diferentes enfoques teóricos de la cultura a través del tiempo y las disciplinas, así como los desafíos contemporáneos relacionados con la diversidad cultural .
La dualidad del concepto de cultura
La noción de cultura es doble, abarcando tanto lo individual como lo colectivo. Esta dualidad es fundamental para comprender las diferentes facetas de la cultura en nuestra sociedad.
Históricamente, la palabra « cultura » designó primero el conjunto de conocimientos generales de un individuo. Esta es la definición dada por el Diccionario nacional de Bescherelle en 1862, donde los conocimientos científicos ocupan un lugar preponderante. Esta concepción individual de la cultura, a menudo llamada « cultura general », ha dominado durante mucho tiempo en la lengua francesa.
No obstante, después de la mitad del siglo XX, el término adquirió un segundo significado, abarcando esta vez el aspecto colectivo. El Petit Larousse de 1980 define la cultura colectiva como el conjunto de estructuras sociales, religiosas, de manifestaciones intelectuales y artísticas que caracterizan a una sociedad.
Cultura individual y cultura colectiva
El concepto de cultura presenta una dualidad fundamental entre su dimensión individual y su dimensión colectiva. La cultura individual se refiere al conjunto de conocimientos, habilidades y experiencias adquiridas por una persona a lo largo de su vida, mientras que la cultura colectiva designa los rasgos distintivos, modos de vida y valores compartidos por un grupo social.
| Aspecto | Cultura Individual | Cultura Colectiva |
|---|---|---|
| Definición | Conocimientos y experiencias personales | Rasgos y valores compartidos por un grupo |
| Ejemplos | Competencias lingüísticas, conocimientos históricos | Tradiciones, costumbres, expresiones artísticas |
| Evolución | Desarrollada a lo largo del tiempo por el individuo | Evoluciona con las contribuciones de sus miembros |
Estas dos dimensiones de la cultura son complementarias: la cultura individual se nutre de la cultura colectiva, mientras que esta última evoluciona gracias a los aportes individuales. La tensión entre estos dos aspectos es visible en los debates sobre la educación y la transmisión cultural.
Definiciones fundamentales de la cultura
Desde hace décadas, los investigadores intentan definir la noción de cultura, llegando a una multitud de definiciones que se superponen y divergen al mismo tiempo. Esta complejidad refleja la importancia y la riqueza del concepto en el estudio de las sociedades humanas.
En 1952, los antropólogos Alfred Kroeber y Clyde Kluckhohn recopilaron más de 150 definiciones diferentes de la palabra “cultura” en su obra Cultura: una revisión crítica de conceptos y definiciones. Esta pluralidad de definiciones subraya la dificultad de circunscribir un concepto que toca numerosos aspectos de la vida social.
- Las definiciones de la cultura varían considerablemente según las disciplinas y las escuelas de pensamiento, reflejando la complejidad del concepto.
- La antropología ha desempeñado un papel pionero en la conceptualización de la cultura, definiéndola como el conjunto de rasgos distintivos de una sociedad humana.
- Edward B. Taylor, considerado el padre de la antropología cultural, definía la cultura ya en 1871 como “todo ese complejo que incluye los conocimientos, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y todas las demás capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad”.
Enfoques antropológicos y sociológicos
Los enfoques sociológicos, por su parte, enfatizan los mecanismos de transmisión e interiorización de los valores y normas culturales. Guy Rocher, sociólogo canadiense, insiste en la dimensión aprendida y compartida de la cultura, que constituye a los individuos en una colectividad distinta.
A través de estos diferentes enfoques, se encuentra la idea de que la cultura es un sistema simbólico que da sentido a nuestra experiencia del mundo. La multiplicidad de definiciones (más de 150 recopiladas por Kroeber y Kluckhohn) da testimonio de la riqueza y complejidad del concepto.
En resumen, la cultura es un concepto multidimensional que abarca los valores, las normas y las prácticas de una sociedad. Comprender la cultura a través de sus diferentes definiciones y enfoques permite captar mejor las dinámicas sociales y las identidades culturales.
Los componentes esenciales de la cultura
La cultura es un sistema complejo formado por varios componentes esenciales que interactúan para dar sentido a la experiencia humana. Estos componentes, transmitidos de generación en generación, constituyen la base de toda sociedad.
Una representación de la cultura consiste en verla como formada por cuatro elementos clave: los valores, las normas, las instituciones y los artefactos. Estos elementos están interconectados y forman un sistema coherente que guía los comportamientos individuales y colectivos.
Valores y normas
Los valores constituyen el corazón de toda cultura, representando los ideales y principios fundamentales que guían los comportamientos. Como operador cultural, las normas derivan de estos valores y se traducen en reglas explícitas o implícitas que rigen las interacciones sociales. Además, la cocina africana, como expresión de los valores culturales, también refleja estas normas a través de sus tradiciones culinarias.
Instituciones y artefactos
Las instituciones representan la cristalización de los valores y normas en estructuras sociales duraderas como la familia, la educación y el sistema político. Los artefactos, por su parte, son las manifestaciones materiales de la cultura, abarcando todos los objetos creados por el hombre.
Sistemas simbólicos
Los sistemas simbólicos, incluido el lenguaje, constituyen el medio por el cual la cultura es transmitida, interpretada y renovada. El lenguaje juega un papel crucial en el proceso de transmisión cultural, permitiendo la comunicación de valores y normas.
El proceso de transmisión cultural se lleva a cabo a través de diferentes mecanismos como la socialización, la educación formal e informal, y los rituales colectivos. Este enfoque sistémico permite comprender cómo los diferentes componentes interactúan para formar un todo coherente que da sentido a la experiencia humana.
Cultura y culturas: una distinción necesaria
Para abordar las complejidades culturales, es indispensable hacer la distinción entre “la Cultura” y “las culturas.” Esta diferenciación es fundamental para comprender los desafíos contemporáneos relacionados con la diversidad cultural.
La Cultura con mayúscula
La Cultura con mayúscula se refiere al conjunto de producciones intelectuales y artísticas consideradas como poseedoras de un valor universal o canónico. Esta concepción de la Cultura está a menudo asociada a una visión elitista y eurocéntrica, privilegiando ciertas formas de expresión en detrimento de otras. Esto implica una jerarquización de las culturas, donde algunas son consideradas superiores a otras.
Las culturas como expresiones plurales
Las culturas, en plural, designan la diversidad de expresiones y modos de vida propios de diferentes grupos humanos a través del espacio y el tiempo. Este enfoque plural reconoce el valor intrínseco de cada sistema cultural y rechaza cualquier jerarquización entre ellos. La comunicación intercultural requiere reconocer esta distinción para evitar las trampas del etnocentrismo y fomentar un verdadero diálogo entre las culturas a través de las diferencias.
En etno-arqueología y en antropología social y cultural, la noción de “cultura” permite distinguir cada grupo humano que ocupa un cierto espacio geográfico durante un período determinado. Esta distinción es esencial para comprender las dinámicas culturales y su evolución a través del tiempo.
Perspectivas filosóficas sobre la cultura
La filosofía ofrece una perspectiva única sobre la cultura, distinguiéndola de la naturaleza. Esta distinción está en el corazón de numerosos debates filosóficos que han atravesado los siglos, cuestionando la relación entre el hombre y su entorno.
La cultura es a menudo considerada como el producto de la actividad consciente del hombre, en oposición a lo que se da naturalmente. Esta oposición entre naturaleza y cultura atraviesa la historia del pensamiento occidental, desde Rousseau hasta Lévi-Strauss, e interroga lo que pertenece a lo innato y a lo adquirido en los comportamientos humanos.
Cultura versus naturaleza
La cultura aparece como el proceso mediante el cual la humanidad se libera de su condición natural para crear un mundo de significados y valores. Los filósofos de la Ilustración han implementado particularmente esta concepción de la cultura como perfeccionamiento de la humanidad a través del desarrollo de las artes y las ciencias, considerando esto como una obra mayor del espíritu humano.
La cultura como construcción social
La perspectiva constructivista, desarrollada especialmente por Berger y Luckmann, considera la cultura como una construcción social, un conjunto de significados elaborados colectivamente. Este enfoque subraya que las categorías a través de las cuales percibimos el mundo no son naturales sino culturalmente determinadas, destacando la importancia de la cultura en la formación de nuestra comprensión del mundo.
Los debates filosóficos contemporáneos continúan interrogando los límites de esta oposición entre naturaleza y cultura, especialmente a la luz de los descubrimientos en etología y neurociencias, enriqueciendo así nuestra comprensión de la cultura y su papel en la sociedad.
El enfoque sociológico de las culturas
La sociología de las culturas explora las dinámicas que moldean las prácticas culturales en nuestras sociedades. Este enfoque permite comprender cómo las culturas se forman, se mantienen y evolucionan a lo largo del tiempo. Los sociólogos se interesan por los mecanismos de producción, transmisión y legitimación de las culturas, poniendo de relieve las interacciones complejas entre los individuos y las estructuras sociales.

- Las culturas son sistemas complejos que influyen en nuestras percepciones y comportamientos.
- La sociología de las culturas examina cómo estos sistemas se construyen y se transforman.
- Los trabajos de sociólogos como Pierre Bourdieu y Norbert Elias ofrecen valiosas luces sobre estas cuestiones.
Los trabajos de Pierre Bourdieu
Pierre Bourdieu revolucionó la sociología de la cultura al introducir conceptos clave como el capital cultural, el habitus y el campo cultural. Según Bourdieu, los gustos y prácticas culturales no son naturales sino socialmente construidos y sirven para marcar las distinciones sociales. Su teoría de la dominación simbólica muestra cómo ciertas formas culturales son legitimadas mientras que otras son desvalorizadas, reflejando y reproduciendo las desigualdades sociales.
Norbert Elias y el proceso de civilización
Norbert Elias, por su parte, desarrolló un enfoque histórico de la cultura a través de su teoría del proceso de civilización. Analiza cómo, a lo largo del tiempo, los comportamientos y sensibilidades se han transformado bajo la influencia de la evolución de las estructuras sociales y políticas. Elias muestra que la “civilización de las costumbres” no es un proceso natural sino el resultado de profundas transformaciones sociales, en particular la centralización del poder y la pacificación de las relaciones sociales.
Estos enfoques sociológicos nos invitan a considerar las culturas no como entidades fijas sino como procesos dinámicos atravesados por relaciones de poder. Al comprender estas dinámicas, podemos abordar mejor las complejidades de nuestras sociedades y las múltiples facetas de la cultura.
Culturas e identidades: desafíos contemporáneos
Las culturas y las identidades se enfrentan hoy a desafíos importantes en un mundo globalizado. La globalización económica y mediática tiende a homogeneizar las prácticas culturales a escala planetaria, planteando así cuestiones cruciales sobre la preservación de las identidades culturales locales.
Frente a esta tendencia homogeneizadora, se observan movimientos de resistencia y reafirmación de identidades culturales particulares. El desafío es encontrar un equilibrio entre la apertura a los intercambios culturales y la preservación de la diversidad cultural, reconocida como patrimonio común de la humanidad por la UNESCO.
Globalización y preservación de las identidades culturales
La globalización tiene un impacto significativo en las culturas locales, incluida la cultura malgache. Crea un espacio donde las culturas pueden encontrarse y mezclarse, pero también corre el riesgo de conducir a la pérdida de algunas prácticas culturales únicas.
Es esencial promover iniciativas que apoyen la preservación de las culturas locales mientras se fomenta la comunicación intercultural.
Interculturalidad y diálogo entre las culturas
La interculturalidad propone un camino intermedio, favoreciendo el diálogo entre las culturas en un espacio de respeto mutuo y enriquecimiento recíproco. Este diálogo implica una comunicación basada en el reconocimiento de la otredad y la voluntad de comprender al otro en su diferencia.
Los d derechos culturales, reconocidos como parte integral de los derechos humanos, afirman el derecho de cada uno a participar en la vida cultural de su elección mientras se respetan los derechos de los demás.
La mediación cultural como vector de inclusión social

La mediación cultural contribuye significativamente a la inclusión social de las personas marginadas. Se basa en el principio de que el acceso a la cultura es un derecho fundamental y un factor de emancipación individual y colectiva.
Principios y objetivos de la mediación cultural
Los objetivos de la mediación cultural son múltiples: democratizar el acceso a las artes y la cultura, fomentar la participación cultural activa y contribuir a la inclusión social de las personas marginadas. Se dirige prioritariamente a los públicos llamados “alejados” de la cultura por razones sociales, económicas, geográficas o relacionadas con una discapacidad.
La mediación cultural moviliza enfoques pedagógicos innovadores y participativos, adaptados a las necesidades específicas de los diferentes públicos. Requiere una colaboración estrecha entre profesionales de la cultura y trabajadores sociales, creando así puentes entre sectores tradicionalmente compartimentados.
Públicos objetivo y beneficios
Los beneficios observados son numerosos: desarrollo de la autoestima, adquisición de habilidades sociales, ampliación de horizontes culturales y fortalecimiento del vínculo social. En el ámbito social, la mediación cultural es reconocida como una herramienta eficaz en la lucha contra la exclusión y en el acompañamiento de personas vulnerables.
La mediación cultural favorece el acceso de las personas en situación de precariedad y/o vulnerabilidad económica y social a las estructuras culturales, deportivas y de ocio. Promueve la mediación cultural y deportiva como un medio de desarrollo personal y de inclusión social y profesional.
La asociación Cultura & Culturas: un ejemplo concreto
Desde su creación en 2006, la asociación Cultura & Culturas trabaja por la inclusión de personas en situación de discapacidad o enfermedades mentales a través de actividades culturales y de ocio.

La asociación Cultura & Culturas se ha comprometido contra las discriminaciones y la exclusión, promoviendo así la inclusión social. Su filosofía se basa en el respeto del ser humano en todas sus dimensiones.
Filosofía y valores fundamentales
La filosofía de la asociación está centrada en la creación de un marco benevolente que favorezca el encuentro y la aceptación de las diferencias. Los valores humanistas fundamentales guían sus acciones.
Acciones y proyectos para la inclusión
La asociación implementa diversos proyectos destinados a promover la inclusión de personas en situación de discapacidad. Estos proyectos incluyen estancias turísticas centradas en actividades culturales, deportivas, creativas y gastronómicas.
Estas iniciativas permiten a los participantes descubrir nuevas actividades, desarrollar su creatividad y fortalecer su bienestar.
Culturas del Corazón: favorecer el acceso a la cultura para todos

La asociación Culturas del Corazón trabaja por la inclusión social y cultural de las personas desfavorecidas. Desde hace más de 20 años, se esfuerza por hacer que la cultura, el deporte y el ocio sean accesibles a quienes están más alejados de ellos.
Culturas del Corazón se basa en una visión clara: considerar la cultura y el deporte como bienes comunes esenciales para el desarrollo personal y la inclusión social. La organización promueve activamente la mediación cultural y deportiva como un medio de desarrollo y de inserción para las personas vulnerables.
Misión y visión
La misión de Culturas del Corazón es favorecer el acceso de las personas en situación de precariedad y/o vulnerabilidad económica y social a las estructuras culturales, deportivas y de ocio. La organización busca promover la mediación cultural y deportiva como un medio de desarrollo personal y de inclusión social y profesional.
Al facilitar la creación de redes entre actores culturales y sociales, Culturas del Corazón actúa en articulación con los socios institucionales para ser un actor clave en la definición y ejecución de políticas públicas para la inclusión.
Red y asociaciones
Culturas del Corazón se basa en una amplia red de socios que incluye más de 5000 enlaces sociales y 5000 socios culturales y deportivos repartidos en 39 territorios en Francia. Esta red permite ofrecer invitaciones gratuitas a eventos culturales y deportivos a las personas acompañadas por las estructuras sociales asociadas.
Más allá de la simple provisión de entradas, Culturas del Corazón desarrolla un acompañamiento cualitativo de los públicos y forma a los profesionales del ámbito social en mediación cultural. La organización también desempeña un papel de experticia y de defensa ante las instituciones para hacer reconocer la importancia del acceso a la cultura en las políticas de inclusión social.
Las políticas culturales en Francia
Las políticas culturales en Francia han conocido una evolución notable a lo largo de las décadas, pasando de una visión elitista a un enfoque más democrático de la cultura. Esta transformación ha estado marcada por etapas clave, incluida la creación del ministerio de Cultura en 1959 bajo el impulso de André Malraux.
Esta institución ha desempeñado un papel crucial en la democratización de la cultura, con la misión de “hacer accesibles las obras capitales de la humanidad al mayor número posible”. Las políticas culturales han seguido evolucionando, especialmente con la aparición del concepto de democracia cultural en las décadas de 1970 y 1980.
Evolución histórica
La evolución de las políticas culturales en Francia ha estado caracterizada por varias fases importantes. La creación del ministerio de Cultura en 1959 marcó un punto de inflexión decisivo. Los años siguientes vieron la ampliación de la noción de cultura más allá de las bellas artes para incluir las prácticas culturales populares y amateurs.
- La década de 1980 estuvo marcada por el impulso dado por Jack Lang, ministro de Cultura, para apoyar la creación contemporánea y desarrollar las industrias culturales.
- Las políticas culturales continuaron diversificándose, con un énfasis en la educación artística y cultural.
Dispositivos actuales para el acceso a la cultura
Hoy en día, los dispositivos para favorecer el acceso a la cultura son numerosos y variados. La tarificación social, la educación artística y cultural, y el pase Cultura para los jóvenes son algunos ejemplos de estas iniciativas.
- La implementación de estas políticas se apoya en una densa red de equipamientos culturales repartidos por todo el territorio.
- La acción cultural hacia los públicos alejados se ha convertido en una prioridad, con programas específicos para los barrios prioritarios y las zonas rurales.
Estos esfuerzos buscan promover una cultura inclusiva y reducir las disparidades en el acceso a la cultura. Los debates actuales se centran en el equilibrio entre el apoyo a la excelencia artística y la democratización cultural, así como en la adaptación de las políticas culturales a la era digital.
Desafíos y críticas al concepto de cultura
Las críticas hacia el concepto de cultura se multiplican en la comunidad científica. A pesar de su utilidad y popularidad, el concepto de cultura es cuestionado por numerosos investigadores.
Académicos como Ingrid Piller, Joana Breidenbach, Unni Wikan y Adam Kuper han expresado sus reservas sobre el uso del concepto de cultura. Según ellos, este concepto ha reemplazado a veces al de raza, perpetuando estereotipos esencialistas.
El enfoque crítico contemporáneo
El enfoque crítico contemporáneo denuncia la tendencia a esencializar las culturas, presentándolas como entidades homogéneas y estáticas. Esta visión puede servir para justificar desigualdades o discriminaciones al naturalizar diferencias socialmente construidas.
Investigadores subrayan que esta esencialización puede tener consecuencias negativas, especialmente al reforzar estereotipos perjudiciales.

Cultura y derechos culturales
La cuestión de los derechos culturales, reconocida por las Naciones Unidas, intenta aportar una respuesta a estas críticas. El enfoque de los derechos culturales enfatiza la libertad cultural de los individuos en lugar de la preservación de culturas fijas.
| Derechos culturales | Objetivos | Ventajas |
|---|---|---|
| Participación en la vida cultural | Garantizar la igualdad en el disfrute de los derechos culturales | Promover la diversidad cultural |
| Libertad cultural | Proteger los derechos de las minorías | Fomentar la inclusión social |
Farida Shaheed, relatora especial de la ONU, ha trabajado en la articulación entre derechos culturales y derechos de las mujeres, mostrando que la cultura no debe ser invocada para justificar discriminaciones.
Hacia una cultura inclusiva: buenas prácticas
Crear un marco cultural inclusivo es esencial para valorar la diversidad. Esto requiere un enfoque global que integre diversas actividades culturales, incluido el papel de un operador cultural, para responder a las necesidades de todos los públicos.
Numerosas iniciativas innovadoras están surgiendo para promover una cultura más inclusiva y accesible. Estos esfuerzos son cruciales para afrontar los desafíos de la exclusión cultural.
Iniciativas innovadoras en Francia y en el extranjero
Proyectos como “Démos” en Francia permiten a niños de barrios prioritarios iniciarse en la práctica orquestal, favoreciendo así la inclusión social a través de la música. A nivel internacional, programas como “Creative Europe” apoyan proyectos culturales que fomentan el diálogo intercultural y la inclusión de minorías.
| Proyecto | Objetivo | Lugar |
|---|---|---|
| Démos | Iniciar a los niños en la práctica orquestal | Francia |
| Creative Europe | Apoyar proyectos culturales para el diálogo intercultural | Europa |
Recomendaciones para los actores culturales y sociales
Para los actores culturales, es crucial repensar sus prácticas en un marco más inclusivo. Esto implica diversificar la programación, adaptar la mediación cultural y co-construir los proyectos con los públicos involucrados.
Se anima a los profesionales del ámbito social a integrar la dimensión cultural en sus actividades de acompañamiento, reconociendo su potencial transformador para los individuos y las comunidades.
Conclusión: cultura y culturas, una riqueza a compartir
En el corazón de los debates contemporáneos, la cultura emerge como un vector esencial de comprensión mutua y paz. La riqueza y complejidad de este fenómeno humano fundamental, incluidas las estudios culturales, son ahora claras.
La cultura , ya sea considerada en singular o en plural, constituye un tesoro invaluable. Las tensiones entre universalismo y particularismo cultural atraviesan los debates desde hace años .
La filosofía contemporánea invita a superar estas oposiciones para pensar la cultura como un proceso dinámico. El desafío es promover un diálogo intercultural basado en valores compartidos.
Frente a los desafíos de la globalización, la cultura puede ser un vector de paz entre los pueblos al reconocer la legitimidad de las diferentes expresiones culturales y afirmar ciertos valores universales.
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